viernes, 26 de diciembre de 2014

Oda a Canal 47 - Parte 1

No sé por qué (los domingos por el fútbol me abandonas) he acabado poniendo ése título a mis malos malísimos análisis de películas, quizás más bien porque en ese difunto (minuto de silencio, por favor) canal de televisión emitía, a veces, películas horribles que sólo te atreves a ver cuando tu vida es tan vacía y banal que únicamente te diviertes un sábado noche sentado en una silla comiendo pizza recalentada, CocaCola caliente y algún canal perdido de esta, cada vez más vacía, TDT.

A lo que íbamos, hace poco he visto esa versión (una más, y van...) de Ouija, la nueva versión americana, y me dispongo a ofreceros un análisis que os dará ganas de sentaros en el sofá, una cerveza en la panza, y poneros a ver antes el especial típico de nochevieja de La Primera de José Luis Moreno diciendo gilipolleces antes que ver ésta peli.

 
 
 
 
Entremos en batalla. La película va sobre una ouija (creo que no se ha dicho) y ocurre lo de siempre, que juegan por jugar y acaban muriendo todos. Hasta ahí la sinopsis normal, ahora la chorra. Básicamente, la trama no tiene ni por donde cogerla, típica niña que tiene una ouija en su casa y decida jugar porque su vida es tan banal que pudiendo distraerse con la televisión, internet, algún peluche de su infancia, o una banana sutilmente introducida en algún agujero de placer (shh, calla). La mu tontica no se da cuenta de que acaba despertando a quien no debe, y como mete por medio a su novio y amigos, incluida la típica amiga que tiene miedo pero no se achanta por cabezona excelsa y hasta que no muere no para, acaba siendo el Rosario de la Aurora. La casa desde luego la dejan preciosa, a ver como cojones la arreglan. Y bueno, el final... Creo que el típico mojón interminable que uno suelta en su váter después de todas las horribles comidas de navidad un día 26 como hoy es considerablemente más bonito que ese final, y más logrado, porque soltar semejante zurullo por un agujero muy pequeño tiene mérito.
 
 
CONCLUSIÓN
 
Cómo ya he dicho, si no tienes na que hacer, y tienes una pizza esperando para recalentarse, puedes verla, pero, por preferir, prefiero mil veces una colonoscopia con su respectivo peo de 2 minutos antes que volver a ver esta película. Es más, prefiero antes acabar viendo algún truño estilo Los puentes de Madison (ay Clint, que bajo caíste ahí) antes que ésta. La decisión es sola vuestra. Si acabáis con un accidente cerebrovascular después de verla, desde el ¿blog? El mundo de Listán no nos hacemos responsables.
 
Dicho eso, os emplazo en próximos post, más chorras y más tontos.
 
No pienso felicitar la navidad, he dicho.


No hay comentarios:

Publicar un comentario